Cine al aire libre

Temporada estival

Preparar su temporada de cine de verano

De junio a septiembre, una proyección al aire libre depende de tres cosas: una pantalla lo bastante grande para el público esperado, una hora de sesión ajustada a la caída de la noche y una consigna clara si se levanta el viento. Lo demás es puro placer.

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Cuatro pasos, de la decisión a la sesión

1

Fije la temporada en primavera

El verano se prepara antes del verano. Varias fechas con el mismo equipo, lugares que cambian de una sesión a otra: todo esto se resuelve mucho antes de la primera proyección.

2

Fijar la hora según la noche, no según el programa

Una imagen proyectada sobre un cielo aún claro pierde todo su contraste. En junio, esto retrasa el inicio hacia las 22:30; a finales de agosto, puedes empezar hacia las 21:00.

3

Localizar el lugar

Suelo, espacio, alimentación eléctrica, viento dominante: una visita evita las malas sorpresas. La pantalla se monta sin grúa, pero necesita espacio y un anclaje.

4

La regla del día D

A partir de 38 km/h de viento (6 Beaufort), se deshincha. Bastan unos minutos, y se vuelve a hinchar cuando pasa la ráfaga. Es la única consigna que hay que recordar.

Organizar el verano: sus preguntas

¿Cuándo hay que reservar para una proyección de verano?

Lo antes posible si apunta a un fin de semana de julio o agosto, son las fechas más disputadas. Para una temporada entera, póngase en contacto en primavera: así hay tiempo de adaptar el material a sus lugares, que rara vez son los mismos de una sesión a otra.

¿A qué hora empezar la sesión en verano?

Después del anochecer, nunca antes. En junio, la noche no es realmente oscura hasta después de las 22 h; a finales de agosto, ganas más de una hora. Muchos organizadores abren el recinto antes, con un bar o una animación, y proyectan la película cuando la imagen por fin se sostiene.

¿Qué tamaño de pantalla para una velada de verano?

Se elige en función del número de espectadores y del espacio de retroceso disponible, no del tamaño del terreno. Nuestra página dedicada a las dimensiones ofrece la correspondencia completa, desde el pequeño público de un patio de colegio hasta las grandes plazas de pueblo.

¿Es mejor alquilar o comprar para el verano?

Para una fecha única, el alquiler responde a la necesidad. En cuanto las sesiones se repiten, temporada tras temporada, la compra cambia la logística: se acabó el calendario de devolución, y la posibilidad de añadir una fecha sin pedir nada a nadie. Presupuestamos ambas opciones: la comparación se hace sobre su programa, no en general.

¿Cuántas sesiones este verano?

Díganos el número de fechas, el público esperado y los lugares: le proponemos la configuración que dura toda la temporada, con un presupuesto gratuito en 24 h.