Temporada estival
De junio a septiembre, una proyección al aire libre depende de tres cosas: una pantalla lo bastante grande para el público esperado, una hora de sesión ajustada a la caída de la noche y una consigna clara si se levanta el viento. Lo demás es puro placer.
Describe mi temporada y obtén un presupuestoUna velada de verano se prepara con semanas de antelación, y aún más si programas varias.
Hinchable, montado entre dos, plegado en una bolsa al final de la velada: es lo que hace posible una proyección allí donde no hay ni sala ni estructura fija.
Cincuenta personas en un patio u ochocientas en una plaza: no es la misma pantalla. La superficie se elige según el público esperado y la distancia disponible.
Una fecha aislada se alquila. Una temporada entera se calcula: el material se queda en su casa, listo para una sesión añadida a último momento.
Son ellos los que llenan las noches de verano, y cada uno tiene sus exigencias: un expediente de seguridad para un municipio, la discreción para un hotel, un montaje rápido para un festival.
El verano se prepara antes del verano. Varias fechas con el mismo equipo, lugares que cambian de una sesión a otra: todo esto se resuelve mucho antes de la primera proyección.
Una imagen proyectada sobre un cielo aún claro pierde todo su contraste. En junio, esto retrasa el inicio hacia las 22:30; a finales de agosto, puedes empezar hacia las 21:00.
Suelo, espacio, alimentación eléctrica, viento dominante: una visita evita las malas sorpresas. La pantalla se monta sin grúa, pero necesita espacio y un anclaje.
A partir de 38 km/h de viento (6 Beaufort), se deshincha. Bastan unos minutos, y se vuelve a hinchar cuando pasa la ráfaga. Es la única consigna que hay que recordar.
Lo antes posible si apunta a un fin de semana de julio o agosto, son las fechas más disputadas. Para una temporada entera, póngase en contacto en primavera: así hay tiempo de adaptar el material a sus lugares, que rara vez son los mismos de una sesión a otra.
Después del anochecer, nunca antes. En junio, la noche no es realmente oscura hasta después de las 22 h; a finales de agosto, ganas más de una hora. Muchos organizadores abren el recinto antes, con un bar o una animación, y proyectan la película cuando la imagen por fin se sostiene.
Se elige en función del número de espectadores y del espacio de retroceso disponible, no del tamaño del terreno. Nuestra página dedicada a las dimensiones ofrece la correspondencia completa, desde el pequeño público de un patio de colegio hasta las grandes plazas de pueblo.
Para una fecha única, el alquiler responde a la necesidad. En cuanto las sesiones se repiten, temporada tras temporada, la compra cambia la logística: se acabó el calendario de devolución, y la posibilidad de añadir una fecha sin pedir nada a nadie. Presupuestamos ambas opciones: la comparación se hace sobre su programa, no en general.
Díganos el número de fechas, el público esperado y los lugares: le proponemos la configuración que dura toda la temporada, con un presupuesto gratuito en 24 h.